Los Vínculos no son Descartables

February 14, 2020

Dos amigas que amo me pidieron que las case. 

Como la mayoría de los especímenes de mi generación con Neptuno y Urano en Capricornio, somos de esos que queremos romper la norma pero, en el fondo, nos preocupan profundamente los vínculos duraderos.

Así, la excusa generalizada, como en éste caso, suele ser una visa o algún contrato legal que suele ser visto como un mero trámite institucional, pero en el fondo, nos habla de un deseo profundo de compromiso y construcción de algo que no queremos ni asumir, ni rechazar. 

La verdad es que estamos en un borde.

Hay tantas posibilidades que vemos, y al mismo tiempo es casi imposible no responder al llamado de la sangre, del linaje, de ésta mentalidad humana que nos exige el contrato.

Lo que yo siento es que estamos en una transición un poco dolorosa con respecto al Amor: ésto se refleja muy claro en la crisis con respecto a las ideas de pareja que barajamos, pero, en el fondo, va mucho más profundo que eso…va al hueso de nuestro amor propio: “Aquel a quien miras, te muestra dos opciones: Quién eres, o cómo juzgas. Tu eliges.” Dice Sergi.

Cuéntenme, queridos y queridas:

¿Quién no está siendo retado o retada en cada pequeña parte de su ser, a transformarse, a dejar una piel vieja que apesta a necesidad, a resentimiento, a cansancio, a una forma de ver la vida que nos cierra el corazón? 

¿Quién no está cansado o cansada o cansade de fingir, de planificar, de no tener tiempo, de sentir que debe más y más con cada inhalación que da?

Es curioso que cada vez y cada vez más, observo personas de todas las edades y todos los círculos sociales a buscar lugares de Fe y de Paz. 

Los buscamos es cursos, en espacios grupales, en fiestas, en escribir, en coger, en plantas, en lugares, en trabajos….Y qué bueno, qué bueno que cada vez más tenemos ése impulso.

Pero cuando entramos al mundo de los vínculos, ahí si, la Fe…se va por el piso. 

¿Quién tendrá el privilegio de afirmar que confía plenamente en un vínculo?

Me toca escribir sobre una unión en un momento en el que mi corazón se siente roto en mil pedazos…y me vuelve a parecer interesante….quizás en el momento en el que una espera menos del Amor, es cuando más puede llegar a comprenderlo.

Llevamos siglos y milenios dedicando nuestra atención a objetos, no a vínculos.

Nuestra inteligencia, como especie, se ha valorado en términos de cuánto podemos llegar a poseer, qué nos traerá más seguridad después y cuánto podemos llegar a acumular para asegurarnos de que nunca se sienta la falta…que nunca lleguemos a sentir el verdadero dolor de estar encarnados, separados y pagando una cuota consistente de existencia que nos justifique estar acá, ocupando éste pedacito de vida.

Nos han enseñado cuentas, modales, la banca electrónica…pero no a vincularnos.

Tenemos que asumir profundamente que hemos investigado todo, menos cómo vincularnos. 

Porque para vincularnos, no hace falta prestar atención en cómo manipular cierta situación a nuestra ventaja, hace falta escuchar.

No sabemos escuchar lo que nos está gritando cada situación que sucede, porque inmediatamente acudimos a una forma de pensamiento que nos dice que lo que pasa, así como está pasando, no debería estar ocurriendo.

Mi mamá, mi hijo, mi novia….seamos honestos, no existen. Mi mamá no es la misma todos los días (gracias a Dios).

Como poseemos objetos y personas, y tenemos ésta férrea sensación de que deberían girar como planetas alrededor de nuestro sol, también creemos que éstos mismos son descartables.

¿Quién de los presentes no ha querido descartar algún vínculo o víncula en su vida?

Amiguis…¡los vínculos no son descartables! 

Cuando uno se encuentra con una persona, con un lugar, con un animal con un objeto….esto, nunca desaparece.

Una sabe muy bien, que una vez que una se ha encontrado desnuda frente a algo o alguien, algo cambia. 

Y nosotros, nos sentimos muy amenazados frente al cambio, frente a una capa más de honestidad. 

No vaya a ser que dejemos de parecernos al común denominador que no siente, que no se expone….porque ésa no es la forma de llegar al éxito…de tener una buena carrera, una buena mujer, una buena familia.

Señora y Señores, algo que he visto muchas veces en  los Registros de las personas, es que las relaciones no desaparecen con un divorcio o con un “te borro de mis redes sociales y te bloqueo del celular”.

Cada decisión, cada actitud, cada respuesta, cada intención que ponemos a las palabras, queda grabada en el infinito papel del Akāsha. 

Queda resonando ahí.

No podemos evitar que nos duela que las cosas, las personas o las relaciones, no sean como desearíamos, pero si podemos ser conscientes de lo que imprimimos en la memoria colectiva:

¿Es Amable?

La tradición judeo-cristiana nos ha hecho creer que seremos mejores personas por sentir culpa. 

Pues no, seremos personas a secas, es más, SOMOS, por sentir Amor.

A dos que se casan no les podría decir más que: 

Sean valientes. 

Anímense a escuchar lo que la relación les grita sobre ustedes sin asustarse…o asústense, pero no dejen de acompañarse, no dejen de profundizar en su trabajo personal y sobre todo, nunca, pero nunca, dejen de ser ustedes mismas.

Estén dispuestas a ser transformadas por el vínculo. A observarlo, a entender que las trasciende y que es una hermosa oportunidad que tiene la vida para mostrarles quiénes son.

Que es una hermosa oportunidad de dejar un registro diferente, único, lleno de amor y cariño y que ésto no se mide por cuánto placer o dolor saco o evito de la relación, sino del juego de la vida en sí mismo.

“Ahora se que el gran maestro, corazón, es un abismo.

Ahora se que hasta el miedo termina, sirviendo al Amor, 

Solo el amor puede curar, solo amor puede intentar,

vencer al monstruo del olvido. 

De olvidarte de quien eres, de quien fuiste y de que hiciste, 

del amor algo prohibido 

nunca te canses de intentar, de recordar una vez más, que eres ya tu lo más divino”, dice Alonso del Río.

Las relaciones no vienen a completarnos, son una prueba de Fe.

Los vínculos no empiezan ni acaban con palabras, firmas o “acuerdos”. Empiezan  y existen porque frecuencias se encuentran y no hay encuentro que no nos hable del Amor. 

Ojalá ésto pudiéramos llevarlo a todos lados: No hay lugares más sagrados, ni encuentros más importantes. Todos nos in-forman de lo mismo.

Estamos en un momento que nos pide mucha valentía.

Vivimos en una desesperanza generalizada. El humano, no cree en el humano.

Y hasta que no tengamos Fe en nosotros mismos, no veremos que no somos descartables, que somos herramientas que vienen a anclar el Amor en la Tierra.

Con Mucho Amor, 

Tamara Ciriza

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